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Conoce Castilla y León
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Pero una cosa es el porqué de la alternancia en los símbolos, y otra el significado de éstos. La interpretación de los colores y figuras de la bandera de Castilla y León la proporciona también la ciencia heráldica. Según ésta, el león es símbolo de vigilancia, autoridad, dominio, monarquía, soberanía, magnanimidad, majestad y bravura. El castillo, por su parte, representa la grandeza y elevación, así como asilo y protección.
Para algunos expertos el blasón es heredero de una cultura visigótica que sigue muy presente en él, merced a un acertado resumen simbólico de los elementos que constituyeron el origen y el motor de nuestra historia antigua. Así, en él se expresa de manera conveniente la unión de la aristocracia visigoda asturleonesa, con sus características políticas, sociales y religiosas al tratarse de un reino monárquico, teocrático, militar y feudal, que estaría representada por el león. Junto a él, el castillo, símbolo del poder comunal y el baluarte de las libertades populares, y que sería la representación de los visigodos de las clases populares, con sus inclinaciones democráticas, laicas, agrícolas y forales.
En lo que a los colores se refiere, el rojo simboliza fortaleza, victoria, osadía, alteza y astucia. El amarillo, nobleza, magnanimidad, riqueza, poder, luz, constancia y sabiduría. El blanco, por último, simboliza pureza, integridad, obediencia, firmeza, vigilancia, elocuencia y vencimiento. Desde el siglo XIII, desde el reinado de Fernando III el Santo, los colores que tradicionalmente se han venido utilizando en los reinos de Castilla y León han sido fundamentalmente el rojo y el blanco, alternando los colores rojo y blanco, y blanco y rojo.
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